Teoría de la mente

Capacidad cognitiva de atribuir estados mentales (creencias, deseos, intenciones, emociones, conocimiento, planes) a otros seres y a uno mismo. La habilidad de notar la existencia de otras mentes y de reconstruir, aunque sea parcialmente, su contenido a partir de signos corporales, comportamiento o contexto. Es el fundamento cognitivo de la empatía, el engaño, la enseñanza, la coordinación social y la negociación estratégica.

El término fue acuñado en 1978 por David Premack y Guy Woodruff en el paper “Does the chimpanzee have a theory of mind?”, publicado en Behavioral and Brain Sciences. La pregunta originaria, polémica entonces, era si una habilidad considerada tradicionalmente humana podía existir, en alguna forma, en otros animales. La protagonista del estudio fue la chimpancé Sarah.

Tres niveles de complejidad

La literatura distingue niveles crecientes de dificultad:

  • Primer orden. “Yo creo que ella sabe X.” Atribuir un estado mental simple al otro.
  • Segundo orden. “Yo creo que ella cree que él sabe X.” Atribuir creencias sobre creencias.
  • Orden superior. Cadenas anidadas. La negociación diplomática y los juegos de estrategia (póker, ajedrez, política internacional) operan habitualmente en niveles 4-7.

La prueba clásica de TdM es la tarea de la falsa creencia (Wimmer y Perner, 1983): un niño debe predecir dónde buscará un personaje un objeto que fue movido sin que el personaje lo viera. Hasta los 4 años, la mayoría de los niños responden donde está el objeto, no donde el personaje cree que está. A partir de los 4, la respuesta correcta emerge.

Distribución filogenética

La pregunta de Premack y Woodruff abrió un campo. Hoy hay evidencia de TdM en grados variables en grandes simios, otros primates, perros y lobos, cuervos y otras aves, delfines, elefantes, pulpos, y posiblemente arañas saltadoras (Salticidae, Portia). La TdM no es facultad binaria sino gradiente: una araña que distingue movimiento biológico de no biológico opera en un nivel; un humano que predice 17 jugadas de un adversario nuclear opera en otro.

Acepciones a no confundir

  • TdM y empatía afectiva no son lo mismo. La empatía resona con el sentimiento del otro; la TdM modela su contenido mental. Son disociables: los psicópatas tienen TdM intacta y empatía afectiva reducida.
  • TdM y simulación dialogan: hay debate sobre si reconstruimos mentes ajenas usando la propia como simulador (teoría de la simulación, Goldman) o aplicando una “teoría folk” (teoría-teoría, Gopnik). Probablemente las dos.
  • TdM en uno mismo es metacognicion. La TdM aplicada al propio yo, vista desde otra perspectiva.
  • TdM y antropomorfismo no son lo mismo. Atribuir estados mentales a un objeto sin mente es antropomorfismo, no TdM funcional.

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